Ángel.
Hasta a la más ruín de las mentiras hecha persona, la más despreciable y vomitiva, la más terrible, aquella en la que se hace insoportable pensar, la más... venenosa y mortífera, la auténtica escoria, pueden salirle alas blancas por un momento con las palabras adecuadas.
Gracias por intentarlo. Pero no... nunca creeré que soy un ángel.
Aunque me obligues a verme las alas en el espejo.
Buscarme las alas solo me lleva a pensar en las plumas que he dejado por el camino.
Y olvidé sonreír como hacías por mí...
No sabréis nunca cuánto me jode quererme tan poco.
Que mi amor propio es inversamente proporcional al que me profesáis...
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