Las clases de francés dan para...
Midiendo las palabras, calculando los momentos, y de poco sirve si todo momento poco importa, menos que lo ya vivido, y no más que la serenidad presente que nos deja siempre en blanco, listos para matarnos y resucitarnos sin darnos cuenta a cada paso dado... listos el uno para el otro, listos para atacar o ser atacados. Listos para lo que se pueda presentar, sea descontrol o sea rechazo.
Sabes que no soy alguien con quien deberías alegrarte de estar, pero lo has asumido y ya está. Igual que yo he asumido que habré de convivir conmigo el resto de mi vida. No lo llevo bien, sabes? Hemos corrido una suerte similar, ya ves...
Yo te ayudo si tu me ayudas. :)
Rompiendo, rompiendo, rompiendo. Como quien rompe una hucha en la que ha guardado durante meses todo lo que se ha privado de gastar y disfrutar, y llegado el momento se dispone a hacerlo al fin.
Así, te rompo yo a ti.
A veces me angustia ver que no soy capaz de ser quien querría ser (no por ti solamente, también por mí y por todos). A veces querría convertirme en una de esas personas que brillan tanto, que su existencia se apoya en corazón abierto y muestras infinitas de cariño, que no tienen palabras dolientes y que siempre saben cuándo callar, cuándo mentir, cuándo decir la verdad, cuándo sonreír... cuándo simplemente no llorar.
A veces me angustia no poder decir "soy como soy y me gusta". No me gusta, y tampoco me gustaría ser otra. Quizás para pensarme menos mala me apoye en la certeza de que los hay peores. Conformista. Qué le voy a hacer...
0 comentarios