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Never Knows Best

Perturbando mis ideas volvi a caer en el mismo pozo...

Shhh... tranquila, tranquila, TRANQUILA. Que no te traicionen los nervios. Que no te traicionen más, quiero decir. Justo cuando parecía que habías conseguido aceptarte... incluso gustarte un poco... zas... Vuelves a ser la de siempre... la que reniega de sí misma, aquella a la que no le gusta lo que ve en el espejo ni lo que sale de sus labios. Te odias. Por no poder contener las lágrimas ni escuchar razonamientos, ni hacerlos tú cuando la ansiedad puede contigo y te abandonas al llanto y a las malas caras. ¿Cuando creceré?, te preguntas... No quiero seguir siendo así. No quiero ser tan fatalista como mi madre ni tan desesperante como mi padre. No quiero, por nada del mundo, parecerme a mi abuelo, ni a mi tío, que al fin y al cabo es como él. Tampoco quiero ser como ninguna de mis primas, a las que tanto critica todo el mundo... Quiero reinventarme y sé que podría, y que lo haré algún día... Que quizás sólo necesito Sevilla para ello. Pero ahora, de repente, tengo mucho miedo. Más miedo que nunca... Ya sabemos lo que te pasa cuando las cosas no salen como quieres. Lloras, pataleas, gritas, te comportas como una niña. Como la niña que ya no eres, aunque te duela. Entonces es cuando te quejas porque tampoco te dejan ser mayor... Una edad difícil la tuya. Tiempo. Como siempre...

 

Templanza, Paciencia, Humildad, todas esas virtudes que sabes que son lo que necesitas para salir del pozo. Todas esas virtudes que sabes que no tienes.

- No sabes disfrutar de las cosas...

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